Pues me veo obligado a contaros un suceso que ojalá jamás tuviera que contar.
Resulta que salía ayer de trabajar, a eso de las 17:00, cuando como cada día, atravesé el colegio de la Avenida Colón. De pronto un niño se cruzó en mi camino y comenzó a increparme, me lo quite de encima como pude, y para cuando quise darme cuenta, tenía a no menos de 350 niños de entre 3 y 5 años golpeándome con sus estuches, escuadras, cartabones, incluso llegaron a claverme un compás en la mejilla.
No soy capaz de digerir semejante ataque de violencia gratuita. Más aún cuando mientras todavía me retorcía en el suelo ante semejante paliza se pusieron a saltar a la comba como si nada hubiera sucedido.
Y con esto quería dejar claro que la sociedad de hoy en día está corrupta, no hay más que ver a Sandro Rosell.
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